3er. Dom
de Pascua Ciclo A (Id=274)
Primera Lectura
No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio
Lectura del Libro de los Hechos de los
Apóstoles
2, 14.22-33
El día de Pentecostés, se presentó Pedro
con los Once, levantó la voz y dijo:
"Escúchenme israelitas: Les hablo de Jesús de Nazaret,
el hombre que Dios acreditó ante ustedes mediante los milagros, prodigiosos y
señales que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por
Dios, Jesús fue entregado, y ustedes por medio de los paganos lo clavaron en
Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me
alegra el corazón, goza mi lengua y mi carne descansa esperanzada. Porque no me
entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer
Hermanos, permítanme hablarles con toda claridad: el patriarca David murió y lo
enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero,
como era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento que un
descendiente suyo ocuparía su trono, con visión profética habló de la resurrección
de Cristo, el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción.
Pues bien, a este Jesús Dios lo resucitó, y de ello nosotros somos testigos.
Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo
prometido, y ahora lo ha comunicado, como lo están viendo y oyendo".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del Salmo 15
Señor, enséñanos el camino de
Dómine
Protégeme, Dios mío, pues eres mi
refugio. Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. El Señor es la parte que me
ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos.
Señor, enséñanos el camino de
Dómine
Bendeciré al Señor que me aconseja;
hasta de noche me instruye internamente.Tengo siempre
presente al Señor, con él a mi lado jamás tropezaré.
Señor, enséñanos el camino de
Dómine
Por eso se me alegran el corazón y el
alma y mi cuerpo vive tranquilo: porque tú no me abandonarás a la muerte, ni
dejarás que sufra la corrupción.
Señor, enséñanos el camino de
Dómine
Enséñame el camino de la vida, sáciame
de gozo en tu presencia, de alegría perpetua junto a ti.
Señor, enséñanos el camino de
Dómine
Segunda Lectura
Ustedes han sido rescatados con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha
Lectura de la primera carta del apóstol
san Pedro
1, 17-21
Hermanos: Si ustedes llaman Padre a Dios,
que juzga imparcialmente a cada uno, según sus obras, vivan siempre con temor
filial durante su peregrinar por la tierra.
Bien saben que de su estéril manera de vivir, heredada de sus padres, los ha
rescatado Dios: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino con la sangre
preciosa de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, al cual Dios había
elegido antes de la creación del mundo, y por amor a ustedes lo ha manifestado
en estos tiempos.
Por Cristo, ustedes creen en Dios, quien lo resucitó de entre los muertos y lo
llenó de gloria. De esta forma, su fe y su esperanza están puestas en Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, haz que comprendamos
Dómine Iesu, áperi nobis Scriptúras;
fac cor nostrum
ardens dum lóqueris nobis.
Aleluya.
Evangelio
Lo reconocieron al partir el pan
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
24, 13-35
Gloria a ti, Señor.
El mismo día de la resurrección, iban dos
discípulos a un pueblo llamado Emaús, situado a unos
once kilómetros de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se acercó y comenzó a caminar con
ellos. Pero sus ojos estaban velados y no lo reconocieron. El les preguntó:
"¿De qué vienen hablando por el camino?"
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió:
"¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en
Jerusalén?" El les preguntó:
"¿Qué ha pasado?"
Ellos le respondieron:
"Lo de Jesús el Nazareno, que fue profeta poderoso en obras y palabras
ante Dios y todo el pueblo; cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo
entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros
esperábamos que él fuera el libertador de Israel.Y ya
ves, hace tres días que sucedió esto.
Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues
fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y vinieron contando
que habían visto unos ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de
los nuestros fueron también al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las
mujeres; pero a El no le vieron".
Entonces Jesús les dijo:
"¡Qué insensatos y duros de corazón son para creer lo anunciado por los
profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su
gloria?"
Y comenzando por Moisés y siguiendo con los profetas les explicó los pasajes de
la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo donde iban él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le
insistieron diciendo:
"Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto oscurecerá".
Y entró para quedarse con ellos. Sentados a la mesa, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo
reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
"¡Con razón nuestro corazón ardía mientras nos hablaba por el camino y nos
explicaba las Escrituras!"
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
"Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón".
Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían
reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.